Cuando nos referimos al cese laboral por motivo disciplinario, nos estamos refiriendo a una forma de poner fin al contrato de trabajo por parte del empleador, como resultado de un incumplimiento grave y culpable por parte del trabajador. En CE Consulting consideramos esencial que tanto empleadores como empleados estén familiarizados con los pormenores de este tipo de cese laboral, ya que podría afectarles en algún momento. ¡A continuación, te lo explicamos todo!
El cese laboral disciplinario se considera la sanción más severa que puede aplicar el empleador y está sujeto a una serie de requisitos formales y procedimentales específicos. Únicamente los representantes legales de los trabajadores cuentan con garantías especiales frente al cese laboral disciplinario debido a su rol en la empresa.
El cese laboral disciplinario puede tener diversas implicaciones legales tanto para el trabajador como para el empleador, las cuales dependen de la causa y la forma en que se lleva a cabo.
En caso de que se demuestre la causa alegada por el empleador para la terminación del contrato, el cese laboral disciplinario puede considerarse procedente. En este escenario, si el trabajador ha incumplido sus obligaciones, la empresa puede reclamar daños y perjuicios, como por ejemplo, daños a la propiedad de la empresa o competencia desleal.
Por otro lado, si el cese laboral disciplinario es considerado improcedente, el trabajador puede tener derecho a recibir una indemnización y/o ser readmitido en su puesto de trabajo anterior. La indemnización que la empresa deberá abonar será de 33 días de salario por año de servicio, con un límite de 24 mensualidades. Sin embargo, para los contratos firmados antes del 12 de febrero de 2012, el cálculo de la indemnización será diferente.
En el caso de que el cese sea declarado nulo, el trabajador tiene derecho a ser reincorporado en la empresa y a recibir el pago de los salarios de tramitación por parte de la misma.

